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¿Qué es el certificado energético

El certificado energético o certificado de eficiencia energética es un documento oficial que incluye información sobre las características de un inmueble: la calificación de eficiencia energética, el consumo,  documentación de los procedimientos, una descripción de las diferentes características energéticas y recomendaciones personalizadas para la mejora de la eficiencia energética.

Este  documento está redactado por un técnico competente y, para que tenga el carácter de certificado, la calificación se debe registrar en un organismo oficial de la comunidad autónoma correspondiente.

Tiene una validez de 10 años y el propietario es el responsable de su renovación o actualización siguiendo las especificaciones del organismo competente de cada comunidad autónoma.

 

¿Por qué es necesario el certificado energético?

Este documento empezó a ser obligatorio desde 2007-2008 para edificios de nueva construcción. Y desde el 1 de junio de 2013, también es obligatorio disponer del certificado energético para poder vender o alquilar edificios o partes de edificios existentes (RD 235/2013).

A pesar de que la calificación energética de una vivienda no conlleva ningún tipo de consecuencia, la finalidad es que las viviendas en España sean lo más eficientes posible.

A través de la competencia entre viviendas con buena calificación energética, el gobierno busca que se actúe sobre aquellas viviendas con peor calificación energética para mejorar su eficiencia energética.

Este certificado energético también tiene una función informativa para un posible comprador o arrendatario de un inmueble de cuánto consume energéticamente ese inmueble, por lo que se convierte en una variable más a tener en cuenta para elegir entre uno y otro.

Ventajas del certificado energético

  • Disminución del consumo energético y ahorro económico

El certificado energético permite conocer aquellas áreas más conflictivas y ofrece propuestas para así actuar sobre ellas y mejorar la eficiencia energética del inmueble.

  • Mejora del confort del inmueble

Todas estas propuestas de mejora que se incluyen en el certificado energético mejorarán la calificación y con ellos las condiciones de confort.

  • Beneficios en el mercado inmobiliario

Un inmueble que cuente con una buena certificación energética consume y contamina menos por lo que puede destacar más en comparación con otros. A su vez, ayuda a encontrar un buen inmueble a la hora de alquilar o comprar.

  • Beneficios en cuanto a ayudas y subvenciones

Existen ayudas y subvenciones destinadas a reformas y rehabilitaciones de edificios para mejorar su calificación energética. El certificado energético puede ser requerido junto con el resto de documentación necesaria solicitar estas ayudas públicas.

  • Reducción del impacto en el medio ambiente

Esta reducción del consumo energético contribuye a la reducción de emisiones y, con ello, a la sostenibilidad del planeta.

 

Inmuebles obligados a tener el certificado energético

El Real Decreto 235/2013 establece que el certificado energético es indispensable siempre para vender o alquilar edificios o partes de estos, como apartamentos, pisos o locales comerciales.

Por ello es obligatorio mostrarlo en cualquier anuncio de venta o alquiler de un inmueble.

En el caso de naves industriales con talleres, almacenes y oficinas, solo ha de certificarse la parte destinada a las oficinas (parte habitable).

El hecho de no contar con este certificado puede llevar sanciones, que se clasifican en leves, graves y muy graves (desde los 300 euros hasta los 6.000 euros).

 

Inmuebles exentos de tener el certificado energético

  • Edificios y monumentos protegidos oficialmente.
  • Lugares exclusivos de culto o actividades religiosas.
  • Construcciones provisionales para uso previsto igual o menor a dos años.
  • Partes no residenciales de edificios industriales, de la defensa y agrícolas.
  • Edificios o partes de edificios aislados con menos de 50 m² útiles.
  • Edificios con un uso menor de 4 meses al año o bien durante un tiempo limitado al año y con un consumo previsto de energía inferior al 25% de lo que resultaría de su utilización durante todo el año.