En los últimos meses, la conversación energética en España ha cambiado de tono. Ya no solo se trata de sostenibilidad o de reducir emisiones, sino de seguridad, estabilidad y, sobre todo, autonomía energética.

En este contexto, el apagón que vivió el país hace unos meses marcó “un antes y un después”. Para muchos ciudadanos de a pie y empresas fue la señal definitiva de que conviene anticiparse: generar parte de la energía en el propio punto de consumo y reforzar la instalación con soluciones que aporten continuidad, como el almacenamiento en baterías o BESS (Battery Energy Storage System, Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías).

Y si hay una comunidad autónoma que se está haciendo notar con este impulso, esa es nuestra Región de Murcia, que continúa posicionándose como uno de los territorios con mayor despliegue de renovables, especialmente fotovoltaica, ya que según Red Eléctrica Española, produce un tercio de la electricidad con energía solar (33,2%).

Cuando la red falla, la independencia energética gana valor

Hasta hace no mucho, el autoconsumo era percibido principalmente como una inversión rentable por el ahorro en la factura y también como una manera de ser más sostenible y respetuosos con el medioambiente y los recursos. Hoy en día, además, se entiende como una herramienta para mejorar la resiliencia energética.

El apagón aceleró esta mentalidad. Muchas organizaciones y empresas se han dado cuenta de que depender al 100% de la red puede ser un riesgo operativo, especialmente en aquellos sectores en los que la continuidad es crítica y clave, como logística, frío industrial, producción, riego o servicios, entre otros.

Por todo ello, el interés por instalar energía solar fotovoltaica ha aumentado, pero también por acompañarla de soluciones que permitan gestionar mejor la energía generada.

La Región de Murcia refuerza su papel líder en el mapa renovable

La Región lleva tiempo demostrando que tiene condiciones excelentes para la fotovoltaica y agrovoltaica, y los últimos avances confirman una tendencia clara: la fotovoltaica se consolida como una de las tecnologías clave dentro del mix energético regional.

El crecimiento de instalaciones, tanto a gran escala como a nivel de autoconsumo, refleja un cambio estructural. La transición energética ya no es una promesa o una tarea pendiente, sino una realidad en marcha.

Asimismo, esta evolución, no solo aporta beneficios ambientales, sino también económicos: impulsa inversión, actividad técnica especializada y modernización del sistema energético.

BESS, Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías: el siguiente paso lógico

En un escenario donde, como decíamos, la energía solar gana protagonismo, el almacenamiento energético es cada vez más estratégico y clave.

¿Por qué? Muy sencillo, porque permite:

  • Aprovechar excedentes de generación fotovoltaica
  • Reducir picos de consumo y suavizar la demanda
  • Mejorar la continuidad en momentos de caída o inestabilidad
  • Optimizar la energía disponible según horarios y necesidades reales

La combinación de fotovoltaica y baterías está cambiando la forma en que empresas y ciudadanos gestionamos la energía: ya no se trata solo de consumir, sino de optimizarla y anticiparse, lo que se traduce en aprovechamiento, eficacia y estabilidad.

Innovación solar: más allá de la ISFV convencional

El avance del sector de renovables, y en concreto de la fotovoltaica, se está apoyando en soluciones innovadora que permite aprovechar mejor y ocupar manera más responsable y sostenible el territorio, abriendo nuevas posibilidades.

Entre ellas, destacan opciones como la fotovoltaica flotante, que permite generar energía solar sobre balsas de riego, por ejemplo. Esta metodología no solo es beneficiosa para el suelo, sino que lo es también para las balsas, ay que reduce la evaporación, mejora la calidad del agua y reduce su temperatura, a rasgos generales.

Un cambio que ya está en marcha

El apagón no creó el problema, pero sí actuó como detonante. Y a partir de ahí, la respuesta se está viendo con claridad: más autoconsumo, más renovables y más interés por soluciones de almacenamiento.

La Región de Murcia, por su capacidad solar y su tejido empresarial, tiene una oportunidad real de seguir liderando este proceso.

El futuro energético no depende de una única solución, sino de un conjunto de tecnologías que se complementan para lograr un sistema más flexible.